lunes, 2 de septiembre de 2013

Afú.

De nuevo estoy llorando. Esta vez no es del mismo modo que en el último post. Esta vez tengo las razones claras y esta vez lo estoy haciendo incluso con ganas de llorar. Ganas de desahogarme. Es simple, de repente todo ha venido a mi mente. Realmente no se cómo ha pasado, pero ha llegado a mí un post de mi Tito Luismi del día que mi hermano cumplía 21 años. He empezado a leerlo, porque en aquel momento no estaba preparada, pero ya que eran sus sentimientos, es cierto que más adelante era yo la que lo buscaría para leerlo. El caso es que he sido tan ingenua de pensar que ya estaba lo suficientemente preparada como para leer algo así. Ignorante de mis propias facultades lo he leído entero y de repente lo he revivido todo. Cada palabra, cada grito de agonía. Cada cara, cada silencio, cada abrazo. Lo siento todo como si acabara de ocurrir. Simplemente es un peso, una angustia en el pecho, que no soy capaz de sacar. Y no soy capaz tampoco de parar, pues he de decir que llevo llorando cuatro horas sin parar. Las lágrimas no paran, el malestar no cesa. La angustia y asfixia han vuelto. Siento como si mi torso se hundiera para dentro, con más ahínco en la parte del pecho. Me retuerzo de dolor, sin hacer ningún tipo de gesto. De algún modo siento que esta ansiedad va a peor y ya no es que quiera, es que NECESITO desahogarme. Necesito decir cada cosa que pasa por mi cabeza, cada palabra y aun así no puedo. Siempre me tengo que reprimir por algunas personas que no son capaces ponerse en mi lugar. Tal vez me entiendan, pero no se ponen en mi lugar, por lo que no terminan por comprender la situación. Estoy hasta las narices de todo. Estas semanas las estoy pasando fatal estudiando. He deseado darme ostias por las escaleras y cosas por el estilo para que me dijeran que descansara. Me siento totalmente exhausta. Agotada. En mis máximas. No soy capaz de llevar adelante la única asignatura que tengo pendiente y eso me tiene realmente cansada. ¿Acaso ahora soy retrasada? Cuando he sacado lo menos 4 asignaturas de cursos enteros en menos de una semana y sin estudiar más de 4 días seguidos. ¿Qué narices me pasa? El otro día me levanté a las 8 y me entró un tremendísimo ataque de ansiedad que me duró todo el día. No pude concentrarme absolutamente nada. A estas alturas, hace una semana, ya me sabía todo el contenido. Por partes me lo había estado estudiando y me lo había aprendido. Lo demás de la semana la llevo para NO MEZCLARLO. Y no es difícil de adivinar que no he logrado mi cometido. Lo mezclo todo, incluso la parte de sintaxis. Y ya no salgo de ahí. Incluso me he llegado a preguntar si la broma de tener mente caca, al final me ha pasado factura y he terminado siendo una completa retrasada mental. Que seguramente es la opción más factible. Pero no estaba con eso, aunque también es uno de los motivos por los que hoy estaba tan sensible. Porque eso me tiene muy estresada.
La verdad es que me lo vuelvo a guardar todo y no digo nada a nadie. No suelto los sentimientos. Hasta que, como hoy, exploto. Hay otro motivo por el que hoy estaba también bastante sensible, pero eso no lo voy a comentar, puesto que creo que ya se lo he dicho a la respectiva persona.
Siendo sincera, creo que por mucho que lo intente, mi vida no avanza. Estoy estancada, dando vueltas hacía el mismo sentido, como la gran perdedora que soy. Así es. Soy una chica que ha fracasado en la vida. Que nunca le ha salido nada a derechas. Incluso las cosas a las que les pongo todo mi esfuerzo, se desmoronan como castillos de arena mal construidos. Simplemente creo, más bien me reafirmo, en que no estoy capacitada para vivir... Aunque no por ello voy a dejar de hacerlo.
Y aun así, debo seguir adelante.
Por nuestro futuro...
Siempre presente.