jueves, 1 de mayo de 2014

Sentimientos encontrados.

Desde mi última entrada han ocurrido varias cosas buenas, bastante buenas. Cosas como el Salón que ha habido en la capital de mi comunidad autónoma este pasado fin de semana. Llevaba, tal vez, gran parte de mi vida esperando ese momento. He ido los tres días y la verdad es que lo he disfrutado en grande, aunque ahora estoy realmente cansada, pero es algo que no me importa realmente. Siento que quiero que llegue ya el que viene. Lo espero con ansias.

Otra de las cosas que han ocurrido, ha sido que se han arreglado las cosas entre Yolanda y yo. Es un tema que me tenía muy estancada con todo. Necesitaba arreglarlo. Por otra parte, con Sergio no ha podido ser así, pero no voy a darle importancia ya que yo no tengo nada que ver con esto. Él solo se ha montado la película y yo no tengo ganas de darle importancia a algo tan absurdo como lo que está haciendo. Se ha convertido, así, en un simple conocido entre los amigos cercanos, pero que ha dejado de ser uno de mis grandes amigos.

Otra ocurrió ayer, pero quiero dejarlo para el final, o para después. Antes quería contar algo triste... Solo me gustaría dejar constancia de una chica que murió hace relativamente poco. Yo apenas la conocía y creo que ella incluso podría haberme odiado en vida, pero ella era demasiado joven... Tenía 15 años. Lo único que nos relacionaba a esa chica y a mí era Ángel, el cual le había adoptado... Supongo que para él las cosas tienen que estar siendo muy duras en estos tiempos... Y yo... por un lado siento que debería hacer algo por él, pero por otro siento que no debería de hacer nada, porque solo complicaría las cosas. Yo aún guardo aprecio por él, ya que él ha sido una persona importante en mi vida, pero algo me dice que las cosas realmente han cambiado desde entonces y seguirán cambiando. Es curioso que aun así, parece que nuestras vidas siempre seguirán un curso parecido. Es como si andáramos en líneas paralelas.

Por otro lado y como iba comentando antes, el último suceso bueno ocurrió ayer. Desde este fin de semana en el cual Miquel me dijo que debíamos hablar sobre nosotros, hasta ayer que finalmente hablamos, he estado con el corazón en un puño (o en los dos, porque mis manos son muy pequeñas). He pensado mil cosas sobre qué podría ser, sobre qué deberíamos hablar realmente. Se me pasaron muchas cosas malas y muchas buenas. Las suficientes para estar intranquila y llegar a decirle que no iría a dormir hasta que no habláramos. Al final la conversación fue satisfactoria, aunque esto no quiere decir que haya cambiado algo, pues todo sigue igual. Creo que a lo largo de la conversación, yo he podido llegar a ser muy boba. Estaba muy nerviosa y esto implica que sea de lágrima fácil. Tanto a la hora de tener que expresar mis sentimientos, como de escuchar los suyos. Lloré varias veces, e incluso él me vio por la cam, aunque yo intentaba controlar las lágrimas... Aunque estaba nerviosa, también estaba muy feliz. Estaba feliz de lo que en esta conversación se comentaba, estaba feliz de escuchar sus sentimientos y de cómo le llegaban los míos. Pero si algo me hizo realmente feliz en esa conversación, fue escucharle decir esas palabras. Esas dos palabras que tanto anhelaba... Realmente tengo mucho miedo de este sentimiento, sobre todo en este último tiempo. No me extraña nada que, cuando él me preguntó si mis sentimientos estaban desapareciendo o si seguían teniendo la misma fuerza, se sorprendiera al escuchar que incluso aún le amo más que antes. Pues cómo es posible si no estamos el uno al lado del otro. Pero realmente es fácil de entender... Lo podría resumir diciendo simplemente que él me encanta. Me encanta su voz, su personalidad, sus bromas, me encanta lo bonito que es, tanto por fuera como por dentro, lo bobo que es, me encanta cuando se pone celoso, cuando le veo jugar, sobre todo por su carita de concentración... Me encanta sobre todo cuando se pone todo tierno, como ayer, o cuando me manda a hacer cosas por mi bien. Sí, lo que más me encanta de él, después de su voz y todo lo que con esta conlleva, es la manera en la que siempre está pensando lo mejor para mí. ¿Cómo no voy a enamorarme cada vez más de él? Si incluso cuando no estamos hablando, no paro de pensar en él y en recordar cosas que he vivido con él, y me muero de amor. A veces pienso que gasté toda mi suerte en el momento que le conocí. Sin embargo, como ya he dicho en innumerables veces, tengo mucho miedo. Miedo a lo que siento por él. Miedo a que me puedan los celos, o miedo a perderle. Miedo a que algún día desaparezca de mi vida. Miedo a infinidad de cosas que espero, realmente espero, que nunca ocurran.

Uno de los grandes miedos que tengo, después del miedo a que se pueda enamorar de otra persona, es a que yo misma deshaga todo esto. Ayer, fue un claro ejemplo de que en mi mente pasa constantemente ese sentimiento. ¿Él estará bien con todo esto? ¿No estará sufriendo demasiado? Quizás sea por mi famosa autoestima, la cual está por los suelos y que me hace pensar que él está sufriendo por alguien que no le merece. Mi mente muchas veces lo piensa. Y ayer, por ejemplo, estuve a punto de decirle, en cierto momento, que él realmente estaría mucho mejor si yo no estuviera en su vida. Él no estaría sufriendo como lo hace ahora, por alguien que seguramente no le merece, mientras que podría estar con alguien que sí le merece y que sí puede darle todo lo que yo no. Este tipo de pensamiento tan contradictorio en mi mente es quizás de los mayores daños que me puedo hacer a mí misma, ya que realmente tengo miedo de perderle. Ahora mismo creo que no sabría qué hacer si le pierdo, pero creo que ya en otras ocasiones he comprobado que podría acabar haciéndolo, ya que realmente no es como si me importara sufrir por más tiempo, por más cosas, siempre que él consiga la felicidad que tanto busco que tenga. Por eso me quiero apresurar a ir a su lado, porque solo de esa forma, yo podría hacerle feliz. Sé que yo podría hacerlo. Sé que alguien tan insignificante como yo... incluso si tengo que esforzarme muchísimo más que los demás, que es algo que estoy acostumbrada a hacer, puede llegar a hacerle indudablemente feliz. A la vez que sé que él podría hacer feliz a alguien como yo, que hace tiempo que perdió la esperanza de llegar a hacerlo. Y esto es algo que él ya me ha demostrado que puede hacer.

Como siempre, tengo muchas cosas más que decir, pero por hoy me iré a dormir.
Toma mi mano...
Lleguemos juntos al último nivel.
Siempre presente.