Era un mundo raro. La gente daba por normal la muerte de gente que tal vez se suicidaba, era asesinada, o sufría un terrorífico accidente. Todo lo extravagante se veía normal y lo normal se veía extravagante. Es más, la gente ni si quiera lloraba en los entierros, y las bodas no se celebraban. Era todo demasiado... sombrío.
En aquel extraño pueblo de aquel extraño mundo, había una niña la cual, estaba a punto de vivir un dramático episodio en su vida.
Esta chica se llamaba Shusam. Tenía 11 años apenas cumplidos.
Un día a la semana, ella iba a visitar a su abuela porque decía que desde que el abuelo se fue, la abuela estaba triste y ella quería sanarla. Cuando Shusam tenía 8 años, su abuelo murió y ella y su abuela lloraron hasta más no poder. Fueron las únicas que lloraron alguna vez en ese pueblo, en esa nación y, tal vez, en todo el mundo. Aunque tenían la esperanza de que había más gente como ellas en el mundo. Pero les parecía tan fácil soñar...
Shusam, siguiendo con el plan de todas las semanas, fue a ver a su abuela. Pero al llegar a casa de su abuela, se encontró con una no muy agradable sorpresa. Su abuela había muerto.
Shusam gritó, lloró, corrió a todas partes pidiendo auxilio. ¿En verdad nadie se cercioró de que su abuela había muerto? Le pareció que ahora no podía perdonar a nadie en el mundo.
Pero entonces, en el entierro de su abuela, entendió que tenía algo que hacer. Ese algo, era lograr que los demás abrieran su corazón. Recordaran por qué se enamoraban, por qué otras personas morían, por qué lloraban cuando se hacían daño ...
Entonces, todo comenzó.
La gente quedó sorprendida al ver a la niña subida en el ataúd de su abuela recién fallecida.
Todos murmuraban, la miraban, murmuraban y la criticaban. Entonces ella gritó, lloró, gritó y les devolvió las críticas directamente a cada cara. Una por una. A cada persona que permaneciera allí de pie, sin el más mínimo síntoma de tristeza.
Luego uno por uno, se fueron llendo de aquel lugar, enfadados, sin saber qué era ese sentimiento. Y para así, más tarde, ir a visitarla a ella para entender algo de lo que había pasado.
Lo había conseguido, o por lo menos, este era el principio de su larga carrera. Una simple valla en el camino que, fácilmente pudo saltar gracias a lo estúpidas que llegaban a ser en aquel mundo las personas.
Ella, Shusam, había dado un pequeño paso de gigante que le impulsaría ahora hacia todo el mundo. Pero aún tenía solamente 11 años de edad... Le faltaba mucho camino y muy poco tiempo. Necesitaba más que esperanzas y sollozos para dar los siguientes pasos...
Pero ella no le temió a nada. Siguió hacia adelante y puso sonrisas y lágrimas en todo el mundo que encontraba... Aunque esto le costara que le llamaran "La extraña niña"
Y con esto, termino mi entrada. Oyasumi~

pos nada te publico un comentario xDDDD
ResponderEliminarna venga aora en serio xDD NO MIRES LO QUE ESCRIBO!!! ¬¬
ResponderEliminarme mola la historia xD K NO MIRES!!!
Ò___Ó!!!!
bua!! paso!!!