Así es como mi vida está siendo desde el día 18 de Marzo, a las 6:30 horas de la madrugada. Ese momento en el que de repente, los gritos de agonía de mis padres me despertaban. Esos gritos que nunca, pero que nunca se me van a olvidar... Gritando el nombre de mi hermano Rodrigo. Nunca se me olvidarán las voces de mi padre en el baño, los sonidos que hacía al intentar hacer la reanimación al cuerpo sin vida de mi hermano, la cara y agonía de mi madre y cada reacción de cada persona con la que hablé por teléfono... La reacción de mi hermano más mayor, Nono... La de mi abuelo paterno... La de mis tíos... A todos, completamente todos se les rompía la voz de repente... Yo, sin embargo, me quedé intacta. No es que no supiera reaccionar, tampoco es que no me importara que mi hermano hubiera muerto y, sobre todo, no era que no lo había asimilado. Era más bien que, en ese instante, no era el momento. Pensé que al menos uno tenía que estar firme para cuando la gente llegara y para, sobre todo, controlar a mi madre para que nada malo le pasara y para que no le faltara un hombro en el que llorar. Más o menos, a las 11:00, llegó una de mis amigas, Ana. Hasta ese momento, sí, HASTA ESE MOMENTO, 5 horas después, en el que le ví, que no me eché a llorar. Pensé "que bien, por fin ha llegado alguien en quien puedo poner mi carga sin sentir que la otra persona debería estar peor que yo". Estas dos semanas, no han sido para nada fáciles para mí. Entre la misa, el tiempo que fueron mis padres a Badajoz para ir al crematorio, el concierto de flauta, el volver a clase, a los ensayos, viajar a Pueblo de Dios y a Mérida... y sobre todo, los tres días en los que mi vida ha estado centrada a un mural conmemorativo a mi hermano. Estas dos semanas, me he dejado llevar. Nadie me empujaba y nadie tiraba de mí. Era yo, yo misma... pero me dejaba llevar. Era como si sintiera que debía hacerlo. No. TENÍA QUE HACERLO. Aquella noche... ocurrió algo que aún me hace enloquecer.
Mi hermano Rodrigo se hizo la cena. Estrenaba la sandwichera que habían comprado mis padres y se puso a cenar en el salón. Yo, después de él, me hice también dos sandwiches. Pero yo cené en la cocina. Mi hermano terminó y empezó a dar vueltas por la cocina. Recuerdo la conversación que teníamos en la que él me decía que si tuviera los ingredientes adecuados, podría hacer unos sandwiches cojonudos. Sí, COJONUDOS. Y es que es cierto que a mi hermano se le daba muy bien hacer mezclas en pizzas y bocadillos. (aunque a mi no me gustaban la gran mayoría). Después... se metió en la ducha y yo acabé de cenar. Tomé el teléfono de casa y me fui a la cama a hablar por teléfono. Cuando hablaba le decía a Miquel que mi hermano era un estúpido metiéndose a la 1 de la madrugada en la ducha. Que eso no era normal y menos con la música puesta al tope. Después seguimos hablando y sobre las 2... y aquí viene lo importante... yo ya había escuchado el secador y todo porque desde mi cuarto se escucha lo del baño. El caso es que de repente, sonó un ruido super raro... Era como si alguien se atragantara. En un primer momento me asusté un poco... incluso me quedé callada. Pero después noté como el sonido venía de la derecha. De casa del vecino. O al menos eso me parecía a mí. En ese momento no pude cerciorarme de que, en realidad, era mi hermano. Muriendo. Ahora que lo pienso se me desgarra el alma. No puedo soportarlo e incluso me dan unos super ataques de ansiedad que nunca me habían dado... Tales que hasta me entra afixia e himperventilo. Aunque ya nos han dicho que murió por una explosión en la vena aorta. Nos dijeron que no tenía solución. Que incluso estando al lado no nos enteraríamos. También que no se enteró. Que simplemente, es como un desmayo. Eso tranquilizó a todos... menos a mí. Aunque delante de mi familia lo finjo. Ya he pensado en la posibilidad de que fuera ya muerto, que el cuerpo reaccionase solo. Pero claro... aun así, me agobia muchísimo... Lo escuché morir. Lo escuché. Y eso, espero, de verdad espero, que no me haga enloquecer.
Que más puedo decir. Me siento mal. Es normal, ¿no? Porque es mi hermano. Supongo que algunas personas pensarán que no, que yo le odiaba y que tal y cual. Yo he odiado mucho a mi hermano, incluso hasta el punto de no quererle en mi familia. Pero, desde antes de Navidades, él estaba cambiando. Su mundo era mejor. Estaba tranquilo y se llevaba mejor con todos. Incluso conmigo. Estaba madurando por fin... Y tal vez, a mí lo que me calma es que haya sido así y no hace un año, cuando nos odiábamos tanto... Ahora le echo de menos. Me ha tocado más de una vez poner la mesa y aún cuento con su plato. También pienso que lo encontraré por las mañanas o cosas así. Cada vez que despierto, es en él en lo primero que pienso. Y me agobio mucho... porque pienso que no he sido una buena hermana. Siento que le debo mucho y que de algún modo, tengo que hacer algo para compensarlo. No se por qué, antes pensaba al revés, pero ahora pienso que de verdad... merezco algún tipo de castigo por ser así. Al menos así pensaba hasta hace dos días, antes de soñar con él.
Soñé que estaba en un ordenador. El escenario era igual al de un estilo de juego Online de unos de los juegos favoritos de mi hermano. Battlefield. En ese escenario un equipo pone bombas en unos monitores y el otro equipo las quita. Yo estaba en uno de esos monitores. De repente llegaba mi hermano. Yo era consciente en el sueño de que él estaba muerto, pero en ese instante, me pareció de lo más normal. Él seguía sus pautas comunes como para salir de casa. Habían varias cosas por ahí suyas, la palestina blanca, los cascos y su abrigo. Son las 3 cosas que yo estoy usando de él. Después me llamaba un amigo y yo me centraba en mi hermano y me daba cuenta de que ¡joder! Mi hermano muerto está ahí. También me fijé que tenía un hilo de sangre saliéndole de la nariz. Supongo que así lo juntaba con la muerte de algún modo. Me empezó a dar miedo. Me sentía fatal y le decía a mi amigo que no me colgara. Que no lo hiciera que tenía miedo. Que hasta que mi hermano muerto desapareciera no se fuera. Que de verdad, tenía mucho miedo. Entonces mi hermano se acercó a mí. Me encogí un poco. Tenía realmente mucho miedo. Y él de pronto tomó mi rostro y me dió un beso en la frente. Luego me sonrió y se fue. En el momento que pasó una esquina y desapareció, yo me desperté. De algún modo siento que mi hermano me quería decir que no me preocupara. Que todo está bien. Que me quiere. Que tengo que seguir. Que seguirá conmigo. A mi lado. Y que sobre todo... sea feliz. Y eso haré. Ahora más que nunca, quiero estar presente en la vida de la gente que amo. Por eso, ahora más que nunca, se lo que quiero. Y sea como sea, lucharé por ello. Con todas mis fuerzas.
Antes de despedirme, quiero dar gracias a toda mi familia por sostenerlos y apoyarnos. A todos, todos mis amigos. A los amigos de mi hermano. A toda la gente que nos ha dado ánimo. En serio, cada persona, ha hecho un poco de milagro en estas dos semanas y se que seguirán creando milagros con este suceso. Os quiero mucho.
Y me despido ya, con esas palabras que estarán conmigo eternamente.
Mi hermano Rodrigo se hizo la cena. Estrenaba la sandwichera que habían comprado mis padres y se puso a cenar en el salón. Yo, después de él, me hice también dos sandwiches. Pero yo cené en la cocina. Mi hermano terminó y empezó a dar vueltas por la cocina. Recuerdo la conversación que teníamos en la que él me decía que si tuviera los ingredientes adecuados, podría hacer unos sandwiches cojonudos. Sí, COJONUDOS. Y es que es cierto que a mi hermano se le daba muy bien hacer mezclas en pizzas y bocadillos. (aunque a mi no me gustaban la gran mayoría). Después... se metió en la ducha y yo acabé de cenar. Tomé el teléfono de casa y me fui a la cama a hablar por teléfono. Cuando hablaba le decía a Miquel que mi hermano era un estúpido metiéndose a la 1 de la madrugada en la ducha. Que eso no era normal y menos con la música puesta al tope. Después seguimos hablando y sobre las 2... y aquí viene lo importante... yo ya había escuchado el secador y todo porque desde mi cuarto se escucha lo del baño. El caso es que de repente, sonó un ruido super raro... Era como si alguien se atragantara. En un primer momento me asusté un poco... incluso me quedé callada. Pero después noté como el sonido venía de la derecha. De casa del vecino. O al menos eso me parecía a mí. En ese momento no pude cerciorarme de que, en realidad, era mi hermano. Muriendo. Ahora que lo pienso se me desgarra el alma. No puedo soportarlo e incluso me dan unos super ataques de ansiedad que nunca me habían dado... Tales que hasta me entra afixia e himperventilo. Aunque ya nos han dicho que murió por una explosión en la vena aorta. Nos dijeron que no tenía solución. Que incluso estando al lado no nos enteraríamos. También que no se enteró. Que simplemente, es como un desmayo. Eso tranquilizó a todos... menos a mí. Aunque delante de mi familia lo finjo. Ya he pensado en la posibilidad de que fuera ya muerto, que el cuerpo reaccionase solo. Pero claro... aun así, me agobia muchísimo... Lo escuché morir. Lo escuché. Y eso, espero, de verdad espero, que no me haga enloquecer.
Que más puedo decir. Me siento mal. Es normal, ¿no? Porque es mi hermano. Supongo que algunas personas pensarán que no, que yo le odiaba y que tal y cual. Yo he odiado mucho a mi hermano, incluso hasta el punto de no quererle en mi familia. Pero, desde antes de Navidades, él estaba cambiando. Su mundo era mejor. Estaba tranquilo y se llevaba mejor con todos. Incluso conmigo. Estaba madurando por fin... Y tal vez, a mí lo que me calma es que haya sido así y no hace un año, cuando nos odiábamos tanto... Ahora le echo de menos. Me ha tocado más de una vez poner la mesa y aún cuento con su plato. También pienso que lo encontraré por las mañanas o cosas así. Cada vez que despierto, es en él en lo primero que pienso. Y me agobio mucho... porque pienso que no he sido una buena hermana. Siento que le debo mucho y que de algún modo, tengo que hacer algo para compensarlo. No se por qué, antes pensaba al revés, pero ahora pienso que de verdad... merezco algún tipo de castigo por ser así. Al menos así pensaba hasta hace dos días, antes de soñar con él.
Soñé que estaba en un ordenador. El escenario era igual al de un estilo de juego Online de unos de los juegos favoritos de mi hermano. Battlefield. En ese escenario un equipo pone bombas en unos monitores y el otro equipo las quita. Yo estaba en uno de esos monitores. De repente llegaba mi hermano. Yo era consciente en el sueño de que él estaba muerto, pero en ese instante, me pareció de lo más normal. Él seguía sus pautas comunes como para salir de casa. Habían varias cosas por ahí suyas, la palestina blanca, los cascos y su abrigo. Son las 3 cosas que yo estoy usando de él. Después me llamaba un amigo y yo me centraba en mi hermano y me daba cuenta de que ¡joder! Mi hermano muerto está ahí. También me fijé que tenía un hilo de sangre saliéndole de la nariz. Supongo que así lo juntaba con la muerte de algún modo. Me empezó a dar miedo. Me sentía fatal y le decía a mi amigo que no me colgara. Que no lo hiciera que tenía miedo. Que hasta que mi hermano muerto desapareciera no se fuera. Que de verdad, tenía mucho miedo. Entonces mi hermano se acercó a mí. Me encogí un poco. Tenía realmente mucho miedo. Y él de pronto tomó mi rostro y me dió un beso en la frente. Luego me sonrió y se fue. En el momento que pasó una esquina y desapareció, yo me desperté. De algún modo siento que mi hermano me quería decir que no me preocupara. Que todo está bien. Que me quiere. Que tengo que seguir. Que seguirá conmigo. A mi lado. Y que sobre todo... sea feliz. Y eso haré. Ahora más que nunca, quiero estar presente en la vida de la gente que amo. Por eso, ahora más que nunca, se lo que quiero. Y sea como sea, lucharé por ello. Con todas mis fuerzas.
Antes de despedirme, quiero dar gracias a toda mi familia por sostenerlos y apoyarnos. A todos, todos mis amigos. A los amigos de mi hermano. A toda la gente que nos ha dado ánimo. En serio, cada persona, ha hecho un poco de milagro en estas dos semanas y se que seguirán creando milagros con este suceso. Os quiero mucho.
Y me despido ya, con esas palabras que estarán conmigo eternamente.
SIEMPRE PRESENTE. YOUNG for ETERNITY.

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