viernes, 27 de junio de 2014

Reprimirse.

Por primera vez he compartido unos pensamientos con él que nunca había compartido. En mí hay un miedo bastante grande a lo que la gente pueda pensar de mis pensamientos con respecto al tema sexual. Vivo con miedo a parecer una persona extraña con temas como este. Soy muy cerrada. No hablo nunca con nadie de lo que pienso o lo que pueda pensar. De mis gustos o de mis inquietudes con respecto al tema sexual. Sé que debería hablarlo con alguien, y supongo que ahora poniendo esto aquí es como si se lo estuviera diciendo al menos a Leli. Yo pensaba que yo estaba bien guardándome estos pensamientos para mí, pero cuando le he contado a Miquel algunos de mis pensamientos, me he podido dar cuenta de que necesito hablar de esto con alguien, al menos decirle estas cosas a él. El problema está en que ahora mismo soy yo la única que tiene este tipo de sentimientos, o al menos eso es lo que se me ha hecho creer. Por esto es que me cuesta aun más decirle las cosas. Sobre todo porque me da miedo que él llegue a darme ilusiones. Esto también es muy complicado... No quiero hacerme ilusiones, porque no quiero sufrir, pero... realmente sí quiero hacerme ilusiones. Quiero que él me ilusione. Quiero que me de esperanzas. Quiero poder sentir que está para mí. Y no solo porque realmente le ame, ni porque esté deseosa de que él me ame igual... más bien es porque solo él es capaz de hacerme sentir estas cosas. Sí, es así. Yo ya había tenido experiencias antes y con personas que me han llegado a gustar, pero yo sé que mis sentimientos estaban vacíos y es una de las razones por las que nunca había querido que ninguna persona me tocara. Siempre he estado buscando a "ese alguien", que de algún modo ha terminado siendo Miquel.

Los sentimientos que he tenido con Miquel desde que le conozco han sido muchísimos. He conocido sensaciones que nunca sabía que podía sentir y que durante mucho tiempo no he sabido apreciar qué eran realmente esas sensaciones. Sensaciones como la que me provocó el día que nos vimos en Madrid. Nunca olvidaré un momento que viví allí con él, ya que fue la primera vez que mi cuerpo se estremeció de esa manera. Fue también la primera vez que había tenido un sentimiento tan fuerte de atracción. Más adelante pude volver a tener esta misma sensación cuando vino a mi ciudad a pasar dos semanas conmigo. Realmente pienso que aquella vez, en Madrid, ya había perdido contra él. No sé si su intención haya sido seducirme en algún momento, pero yo he caido totalmente rendida a sus pies. Quizás esto no sea bueno. Realmente pienso que esto no es bueno. Pero yo no puedo controlarlo. Es superior a mí. Es como una obsesión. Mi mente no puede pensar en otra cosa y mi cuerpo no responde a nadie más. Yo ya no sé que debería hacer. Siento que esto se convertirá más adelante en mi perdición.

Me gustaría poder decirle estas cosas, pero no puedo. El otro día la fastidié, como de costumbre, y ya no se me permite decir estas cosas... De todos modos son lo suficientemente vergonzosas como para decírselas a él. Ya de por sí me siento muy avergonzada conmigo misma de saber lo que siento y pienso, que lo que hago no es más que reprimirme. No puedo hacer otra cosa. La represión es mi forma de vida. Últimamente estoy intentando reprimirme menos, pero está visto que no puedo hacerlo del todo.

No sé ni cómo aguanto las ganas que tengo de estar con él. No sé cómo soporto esta lejanía. Hay veces en las que cuando estamos en llamada y me pone la cam, yo como una tonta acaricio la pantalla y pienso "¿podrá sentir de algún modo que estoy acariciándole los labios?". Pero obviamente, es una tontería.

Tengo miedo de ir a Barcelona. A lo que más tengo miedo de ir es a la primera noche. Debo dormirme rápido si no quiero que mi sueño me juegue una mala pasada. Cuando estoy medio dormida suelo perder algunas facultades, como la de reprimirme. Sé que soy capaz de ir a su cama y abrazarme a él. Sé que lo haría. Por eso debo dormirme rápido. Miedos así tengo muchísimos... por eso espero que él me de su respuesta rápido, para poder despreocuparme de cagarla antes de tiempo.

No miento cuando digo que le amo, que me encanta, que le necesito, que le deseo... Afú, algún día explotaré con todo esto.
¿Podría el señor adorable
regalarme una de sus sonrisas?
Siempre presente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario